 
EL
ORIGEN Y EVOLUCION DEL UNIVERSO
El Big-Bang estaba descrito hace más de 4500 años.
En
cosmología física, la teoría del Big Bang explica
la creación del Universo partiendo de una Unidad Absoluta
en el espacio y en el tiempo que se fue expandiendo desde su singularidad
primigenia dando lugar a las galaxias, las estrellas, los planetas
y todos los seres que viven o están situados en ellos.
El término Big Bang fue acuñado en el mundo científico
en 1949. En el Paradigma Cosmológico técnicamente
se trata del concepto de expansión del Universo desde su
singularidad primigenia, y se deduce el proceso de expansión
resolviendo las ecuaciones de la relatividad general.
Pero
lo que resulta extremadamente curioso y nos da mucho que pensar,
es que podemos encontrar esta misma información (aunque utilizando
otro vocabulario) en manuscritos arcaicos tibetanos, en la filosofía
Vedanta, en los primeros textos budistas y kabalistas y en muchas
religiones antiguas. Es lo que se ha dado en llamar Filosofía
Perenne que recopila el conjunto universal de verdades y valores
comunes a todos los pueblos y culturas: “la verdad eterna
e inmutable”.
Pues
bien, hace más de 4.500 años ya se hablaba del proceso
en que el Universo comenzaba a expandirse y alejarse de su centro,
el fenómeno que ahora conocemos como Big Bang. Así
es como los sabios de todo el mundo consideraban el nacimiento del
Universo desde tiempos inmemoriales:
Antes
de su manifestación, el Universo era una Unidad Absoluta,
una Realidad Única, a la cual denominamos El Uno sin Segundo
o Advaya en sánscrito y era eterno, inmutable y no manifestado.
Esta unidad comenzó a diferenciarse en varios impulsos o
etapas (descritas con claridad en textos antiquísimos) pasando
de lo único y no manifestado a la multiplicidad que conocemos
nosotros en el mundo actual. Los sabios consideraban que la “creación”
del Universo era en realidad una emanación desde la Unidad
Absoluta, que se iba diversificando en el proceso de manifestación.
Tanto
en términos científicos como en términos filosóficos,
los conceptos del origen y la evolución del Universo son
muy abstractos y difíciles de comprender, pero resultará
mucho más sencillo con la ayuda del siguiente ejemplo:
Pensemos
en el proceso de creación de nuestra propia casa: lo que
ahora vemos como algo concreto, con sus paredes, techos, espacios
diferenciados, ventanas, puertas, etc, ¿Cómo ha llegado
a ser así? Primero, ha existido en forma de idea en la mente
de una persona que quería construir esta casa. Esta idea
se la ha transmitido a un arquitecto, que la ha proyectado más
concretamente en el mundo de las ideas y luego la ha dibujado mediante
planos. Los planos todavía no son la casa, pero constituyen
la primera manifestación física de ésta. Después
se reunieron los materiales de construcción según
las especificaciones técnicas del arquitecto y esto unido
al trabajo de muchas personas dio existencia a la casa en la que
vivimos.
Del
mismo modo, todo objeto manifestado en el plano físico ha
tenido su origen en una idea, una formación arquetípica
de la cual proviene su forma geométrica en el plano abstracto.
En una fase posterior, mediante la adhesión de elementos
o materiales cada vez más densos, se ha ido manifestando
hasta llegar a la estructura física propiamente dicha. Todo
lo que está manifestado ha seguido este mismo proceso: una
idea, una mente que estructura y luego una densificación
de los elementos materiales.
Así
pues, Advaya es un término que proviene del sánscrito
y hace referencia a ese Uno sin Segundo que describe al Universo
antes de su manifestación: esa Unidad Absoluta que en potencia
incluye una inmensa multitud de seres interconectados entre sí,
dependientes los unos de los otros.
Hace un año, cuando escogimos este nombre para el Centro
Advaya, lo hicimos para recalcar que los seres humanos somos una
parte de esta gran maravilla que llamamos "Universo",
somos interdependientes entre nosotros y con todos los demás
seres, y sólo podremos ser felices en la medida en que logremos
el bienestar de los demás seres.
Si comprendemos esta interconexión, si comprendemos que dependemos
de todos y de todo lo que nos rodea, utilizaremos nuestra inteligencia
y conciencia para trabajar por la paz, la unión y la evolución
conjunta y conseguiremos que el mundo sea un lugar cada vez más
agradable y más acogedor.
Porque
TODOS SOMOS UNO, queremos el bienestar para todos los seres, y queremos
contribuir a ello. Os deseamos lo mejor desde lo más profundo
de nuestro corazón.
María
J. Zamora y Juan José Ortega
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