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NAVIDAD
DE AMOR
Quitando
a toda esa pobre gente que cree que ama y no se da cuenta de que
para Amar es necesario aprender a Amar.
Quitándola, no de mi vida, pero si de mis pensamientos de
hoy, me queda algo bueno, me queda pensar en que si los que aprendimos
a Amar un poquito, hoy sentimos todos un poquito de Amor por alguien
y especialmente si es por alguien del que no esperamos nada, creo
que todo ese Amor subirá los escalones del mundo…
Y mientras sube, gracias al poder de atracción del Amor,
se va juntando con los demás Amores, pues ya se pueden ir
viendo, superada la altura de las más altas casas y después,
de las más altas montañas.
En ese silencio vibrante, profundo, nuestros Amores se van juntando,
bañados a veces por luz de luna, otras veces por luz de sol.
Cuando llegan muy alto, ya son Uno, con algarabía, burbujeante
Uno, pues es mezcla de muchos, que al disolverse vibran multicolores
y chispeantes.
Allá arriba, en esas lejanas distancias, en donde otros mundos
aparecen cercanos, nuestros Amores juegan a jugar y aprovechando
los últimos destellos de individualidad se tocan, se pellizcan,
ríen y corren de aquí para allá.
Después, ese penetrante silencio... el silencio de la Verdad.
Así permanece todo un tiempo indefinido.
Después, ese Amor iluminado y mezclado empieza a caer con
suavidad.
Flotando lentamente hacia abajo se empiezan a divisar las primeras
y más altas montañas y cordilleras de nuestro hermoso
mundo azul. Las primeras son blancas e inmaculadas. Después
ya todo va siendo color, el color de nuestro mundo. Aparecen ya
edificios grises, no son hermosos, aunque algunos son grandiosos,
majestuosos.
Después el Amor se disuelve en el aire y cae como fina lluvia
sobre mujeres y hombres. Los niños lo perciben casi todos.
Lo perciben también muchas mujeres y muchos hombres. Algunos
miran hacia arriba y aunque no ven nada intuyen que algo está
pasando y hasta entreabren la boca para que ese Amor que baja, llegue
pronto hasta su corazón.
El Amor vuelve sobre todo a los que lo entregaron, a los que nada
pidieron. El Amor vuelve a los de generoso corazón, sean
mujeres o sean hombres, pues ambos son la mitad de una misma cosa.
Y el Amor vuelve rico, vuelve mezclado, al negro le llega el Amor
del amarillo y al amarillo el Amor del blanco y al final todos somos
uno.
Es Verdad
Cuanto más Subimos
Más somos todos Uno.
Juan
José Ortega, 24 de Diciembre de 2005

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