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RISALATUL-AHADIYAH:
TRATADO DE LA UNIDAD (Extracto del libro escrito por Ibn Al Arabi
en el siglo XXII.)
“Has
de saber que lo que tú llamas tu existencia, no es en realidad
ni tu existencia ni tu no existencia. Has de saber que tú
no eres existente ni eres la nada, que no eres distinto de ser existente,
ni distinto de la nada. Tu existencia y tu “nadidad”
constituyen Su Existencia absoluta, aquella que no puede ni debe
discutirse si es o no Es.”
“La sustancia de tu ser o de tu nada es Su Existencia. Cuando
veas que las cosas no son distintas de tu existencia y de la Suya
y cuando puedas ver que la sustancia de Su Ser es tu ser (…)
entonces significa que conoces tu alma, tu proprium.
“El que conoce” y “lo que es conocido” son
idénticos, e igual ocurre con “el que llega”
y “aquél al cual se llega”; “el que ve
“ y “lo que es visto”. Son idénticos. (…)
Porque la cualidad y el que la posee son idénticos. Tal es
la explicación de la fórmula “Quien se conoce
a sí mismo, conoce a su Señor”. Quien capta
los sent6idos de esta similitud comprende que no hay unión,
fusión o llegada, ni separación; comprende que “el
que sabe” es Él y “el que es sabido” es
también Él. Que “el que llega” es Él
y “aquél al cual se llega” en la unión
es también Él. Nadie distinto de ël puede juntarse
con Él o llegar a Él. Nadie distinto de Él
puede separarse de Él. El que puede comprender esto total
y plenamente está exento de la más grande de las idolatrías.
Tú piensas que eres,
Mas no eres y jamás has existido.
Si fueras, serías el Señor,
El segundo entre dos.
Abandona tal idea,
Porque en nada diferís vosotros dos
En cuanto a la existencia.
Él no difiere de ti y tú no difieres de Él,
Si por ignorancia piensas que eres distinto de Él,
Quiere decir que tienes una mente no educada.
Cuando tu ignorancia cesa, alcanzas la paz,
Porque tu unión es tu separación y tu separación
es tu unión,
Tu alejamiento una aproximación y tu aproximación
una partida.
Siendo así que te vuelves mejor,
Cesa de razonar y comprende por la luz de la Intuición,
Sin la cual te olvidad de Sus rayos.
Guárdate de dar un compañero a Alá,
Porque en tal caso te envileces
Con el oprobio de los idólatras.
(...)
tu mirada busca un hombre distinto de Alá,puesto que tú
te ves a ti mismo distinto de Alá. Más eso proviene
de que no posees el conocimiento de tu "proprium".
Ibn
Al Arabi

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